Investigadores e investigadoras de universidades y centros de investigación de la Comunitat Valenciana nos desvelan curiosidades sobre la ciencia del cielo.
Físicos, astrónomos, biólogos, matemáticos, historiadores, ingenieros y geógrafos que comparten una misma pasión:
entender el universo
y el planeta que habitamos.
Cada uno de ellos tiene
una pregunta para ti.
El cielo que ves cada día es también un laboratorio en constante movimiento.
La atmósfera no es solo el aire que respiramos: es un sistema complejo donde temperatura, presión, radiación solar y contaminantes interactúan de maneras que aún estamos aprendiendo a descifrar. Un eclipse es, para los investigadores de este bloque, un experimento natural único: en cuestión de minutos, el Sol desaparece y la atmósfera entera responde. Estudiar cómo cambia el aire, el viento, la calidad ambiental o la energía solar durante ese instante nos revela cómo funciona el sistema climático cuando se enfrenta a lo inesperado.
Las partículas más peligrosas del aire no se ven, no se huelen y no se notan.
Cuando la temperatura desciende de forma repentina, el aire frío puede quedar atrapado cerca del suelo e impedir que los contaminantes se dispersen. Este fenómeno, conocido como inversión térmica, hace que aumente la concentración de partículas y gases contaminantes, especialmente en las ciudades, empeorando la calidad del aire que respiramos.
Catedrático de Química Analítica
Universitat de València (UV)
Investiga cómo evolucionan los contaminantes en la atmósfera y cómo afectan a la calidad del aire
El 97% del agua dulce líquida del planeta está bajo tierra y no la vemos
Aunque no la veamos, la mayor parte del agua dulce líquida del planeta se encuentra bajo tierra. Para conocer su estado, los científicos combinan mediciones sobre el terreno, imágenes de satélite y modelos matemáticos que permiten seguir la evolución de los acuíferos y comprobar si estamos utilizando este recurso de forma sostenible.
Profesor e investigador del IIAMA
Universitat Politècnica de València (UPV)
Estudia cómo se mueve el agua subterránea y cómo gestionar los recursos hídricos de forma sostenible.
El ozono que contamina el aire que respiras es el mismo que en la estratosfera nos protege.
El mismo ozono que, en las capas altas de la atmósfera, nos protege de la radiación ultravioleta, puede convertirse en un contaminante cuando se forma cerca del suelo. Estudiar cómo varían sus niveles permite comprender mejor la calidad del aire, prevenir episodios de contaminación y proteger la salud de las personas.
Investigadora del IIAMA
Universitat Politècnica de València (UPV)
Investiga cómo evolucionan los contaminantes atmosféricos y cómo influyen en la calidad del aire.
Durante un eclipse total, la temperatura puede caer entre 4
y 5 grados en la zona afectada en cuestión de minutos
Durante un eclipse solar, la disminución repentina de la luz hace que la superficie terrestre se enfríe ligeramente. Esto puede provocar pequeños cambios en la temperatura, el viento o la humedad durante unos minutos. Aunque sus efectos son temporales, estudiar estas variaciones ayuda a comprender mejor cómo responde la atmósfera a cambios bruscos en la radiación solar.
Catedrático de Análisis Geográfico Regional
Universidad de Alicante (UA)
Observa cómo responde la atmósfera a los cambios en la radiación solar y cómo evolucionan los fenómenos atmosféricos.
El brillo del cielo nocturno aumenta aproximadamente un 10 % cada año debido a la contaminación lumínica.
Cuando iluminamos el suelo, parte de esa luz se dispersa hacia la atmósfera y crea un resplandor que hace desaparecer las estrellas del cielo nocturno. Este fenómeno, conocido como contaminación lumínica, dificulta la observación del Universo y también altera los ritmos biológicos de las personas y de muchas especies animales. Proteger la oscuridad natural no solo nos permite volver a contemplar el firmamento, sino también conservar ecosistemas y mejorar nuestra calidad de vida.
Astrónomo y técnico superior de investigación
Universitat de València (UV)
Estudia cómo la contaminación lumínica afecta a la observación del cielo, la biodiversidad y nuestra relación con el Universo.
Hay lugares en el universo donde las leyes de la física dejan de funcionar. Allí trabajan ellos.
Estrellas que giran setecientas veces por segundo, agujeros negros donde el espacio y el tiempo se curvan hasta romperse, explosiones más brillantes que una galaxia entera. El universo extremo es el laboratorio más inhóspito y fascinante que existe, y estudiarlo exige instrumentos extraordinarios, matemáticas sofisticadas y una dosis enorme de imaginación científica. Los investigadores de este bloque rastrean los fenómenos más energéticos del cosmos —desde la materia oscura hasta la astrobiología— para responder algunas de las preguntas más antiguas y profundas de la humanidad.
Las estrellas más masivas del Universo viven sólo unos pocos millones de años
Cuando una estrella muy masiva llega al final de su vida, explota en una gigantesca supernova. Estas explosiones liberan enormes cantidades de energía y pueden llegar a brillar más que todas las estrellas de su galaxia juntas. Al estudiar estos fenómenos y los restos que dejan tras de sí, los astrónomos descubren cómo se forman nuevos sistemas estelares y muchos de los elementos químicos presentes en el Universo.
Catedrática de Astronomía y Astrofísica
Universidad de Alicante (UA)
Estudia cómo nacen, evolucionan y mueren las estrellas más masivas del Universo.
Los satélites de comunicación usan frecuencias de miles de millones de ciclos por segundo.
Las comunicaciones por satélite utilizan ondas de radio que viajan a frecuencias muy elevadas para transportar información de forma rápida y fiable. Para que la señal llegue con la máxima precisión, es necesario diseñar tecnologías capaces de transmitirla y recibirla minimizando las pérdidas, incluso tras recorrer miles de kilómetros por el espacio.
Catedrático del Departamento de Física Aplicada y Electromagnetismo
Universitat de València (UV)
Desarrolla tecnologías de microondas para mejorar las comunicaciones espaciales y explorar el Universo.
En el futuro, usaremos los púlsares como sistema GPS para viajes interestelares.
Sí. Algunas estrellas de neutrones, conocidas como púlsares de milisegundo, giran más de 700 veces por segundo. En su superficie, un solo punto puede desplazarse a una velocidad cercana a una cuarta parte de la velocidad de la luz. Estudiar estos objetos extremos ayuda a comprender cómo se comporta la materia en las condiciones más intensas conocidas del Universo.
Catedrático de Astronomía y Astrofísica
Universidad de Alicante (UA)
Investiga cómo se comporta la materia en estrellas de neutrones y otros entornos de gravedad extrema.
1030 W
La caída gravitatoria de materia sobre una estrella de neutrones o un agujero negro es más eficaz convirtiendo masa en energía que un reactor nuclear.
Los estallidos de rayos gamma son algunas de las explosiones más energéticas del Universo y pueden detectarse a miles de millones de años luz de distancia. Analizarlos permite estudiar fenómenos extremos, como la formación de agujeros negros o estrellas de neutrones, y comprender mejor cómo evolucionan los objetos más energéticos del cosmos.
Catedrático de Astronomía y Astrofísica
Universidad de Alicante (UA)
Estudia los sistemas más extremos del Universo mediante la observación de rayos X.
Un kit táctil de astronomía ha llegado a niños con discapacidad visual en 30 países de todo el mundo.
El Universo también puede descubrirse a través del tacto. A partir de datos obtenidos por telescopios, es posible crear modelos tridimensionales de galaxias, nebulosas o la Luna para que cualquier persona pueda explorarlos con las manos. De esta forma, la astronomía se convierte en una ciencia más accesible para todos, incluyendo a las personas con discapacidad visual.
Astrónoma del Observatori Astronòmic
Universitat de València (UV)
Trabaja para hacer la astronomía accesible a todas las personas mediante nuevas formas de divulgación científica.
La Tierra tardó 1.000 millones de años en producir la primera célula compleja. Y eso lo cambia todo para buscar vida fuera.
En 1919, un eclipse solar permitió confirmar la Teoría de la Relatividad de Einstein al observar cómo la gravedad del Sol desviaba la luz de las estrellas. Hoy utilizamos un principio parecido para estudiar la atmósfera de los exoplanetas cuando pasan delante de su estrella. Analizando esa luz podemos buscar señales que indiquen si podrían albergar vida.
Investigador del Observatori Astronòmic
Universitat de València (UV)
Investiga cómo buscar vida fuera de la Tierra mediante el estudio de los exoplanetas y la astrobiología.
En el interior de un agujero negro llevamos las leyes de la Física tan al límite que, en algunas situaciones, dejan incluso de funcionar
Sí. Los eclipses han permitido comprobar cómo la gravedad curva la luz, una de las predicciones más importantes de la Relatividad General de Einstein. Hoy, ese mismo conocimiento ayuda a estudiar agujeros negros y otros objetos donde la gravedad alcanza niveles extremos, acercándonos a comprender cómo funciona el Universo cuando las leyes de la física llegan a sus límites.
Profesor Titular de Astronomía y Astrofísica
Universidad de Alicante (UA)
Investiga los agujeros negros y busca comprender cómo se comporta la gravedad en las condiciones más extremas del Universo.
La primera imagen de un agujero negro muestra un objeto situado a 55 millones de años luz de la Tierra.
Un agujero negro no puede fotografiarse directamente porque ni siquiera la luz puede escapar de él. Lo que sí podemos observar es el material extremadamente caliente que gira a su alrededor y la sombra que proyecta sobre ese brillante anillo de gas. Para conseguir la primera imagen de un agujero negro fue necesario combinar observaciones de radiotelescopios repartidos por todo el planeta, creando un telescopio virtual del tamaño de la Tierra.
Investigador Ramón y Cajal en Astronomía y Astrofísica
Universitat de València (UV)
Desarrolla nuevas técnicas de radioastronomía para observar agujeros negros y algunos de los fenómenos más extremos del Universo.
Antes de los telescopios, ya mirábamos el cielo. Y lo hacíamos con una intención.
Los eclipses no son un descubrimiento moderno. Durante milenios, civilizaciones de todo el mundo los observaron, los temieron, los registraron y los incorporaron a sus rituales, sus calendarios y sus relatos fundacionales. La historia de la ciencia, la arqueología y la arqueoastronomía nos permiten recuperar esa mirada antigua y entender cómo la observación del cielo ha modelado la cultura humana. Un eclipse no es solo un fenómeno astronómico: es también un espejo en el que cada época ha reflejado sus miedos, sus creencias y su forma de entender el mundo.
Técnicas similares a las que nos ayudan a estudiar el espacio también nos permiten mirar la Tierra de otra manera y descubrir restos arqueológicos ocultos.
Sí. Algunas de las técnicas que se utilizan para explorar planetas y satélites también permiten estudiar lo que se esconde bajo nuestros pies. Mediante herramientas como el radar o la magnetometría, los arqueólogos pueden detectar muros, caminos o antiguas construcciones enterradas sin necesidad de excavar. Así es posible descubrir cómo vivieron las sociedades del pasado sin alterar los yacimientos.
Investigadora en Arqueogeofísica
Universitat de València (UV)
Utiliza técnicas geofísicas que permiten descubrir restos arqueológicos ocultos sin
necesidad de excavar.
Algunas cuevas rituales ibéricas fueron seleccionadas por su orientación hacia solsticios y equinoccios.
Sí. Algunas cuevas utilizadas como espacios sagrados por las comunidades iberas parecen estar orientadas para que la luz del Sol ilumine lugares concretos durante los solsticios o los equinoccios. Junto a las evidencias arqueológicas, estos fenómenos ayudan a comprender cómo el cielo pudo marcar los momentos en que se celebraban rituales y ofrendas hace más de dos mil años.
Profesora e investigadora del Departament de Prehistòria, Arqueologia i Història Antiga
Universitat de València (UV)
Estudia cómo las antiguas sociedades relacionaban el cielo, el paisaje y sus prácticas rituales.
El universo tiene 13.800 millones de años. Y llevamos apenas 5.000 intentando entenderlo.
Nuestra forma de entender el Universo ha cambiado constantemente. A medida que la observación y la ciencia avanzaban, muchas ideas que parecían ciertas fueron sustituidas por otras más precisas. Los eclipses han desempeñado un papel clave en ese proceso: gracias a ellos se confirmaron teorías como la Relatividad de Einstein o se descubrieron elementos como el helio. La historia de la ciencia demuestra que el conocimiento del cosmos sigue evolucionando.
Catedrático de Astronomía y Astrofísica
Universitat de València (UV)
Investiga cómo ha evolucionado el Universo y cómo ha cambiado nuestra forma de comprender el cosmos.
En 1900 y 1905, la Comunitat Valenciana se convirtió en un punto de referencia para la astronomía internacional. Y casi nadie lo sabe.
Durante siglos, los eclipses despertaron fascinación e incluso miedo. Poco a poco, se aprendió a identificar patrones, a medir los movimientos de los astros y, finalmente, a predecir estos fenómenos extraordinarios. Ese conocimiento no solo permitió anticipar lo que ocurría en el cielo: también cambió nuestra forma de entender el mundo. El eclipse de 1868 permitió descubrir el helio antes de ser identificado en la Tierra. Los de 1900 y 1905 trajeron a la Comunitat Valenciana a astrónomos como Camille Flammarion o Jules Janssen y convirtieron nuestra tierra en un punto de referencia internacional para la astronomía.
Catedrático de Historia de la Ciencia
Universitat de València (UV)
Investiga cómo los eclipses y otros fenómenos astronómicos han transformado el conocimiento científico y las sociedades a lo largo de la historia.
Un eclipse solar llegó a detener una guerra al ser interpretado como una señal divina.
Mucho antes de construir ciudades o escribir calendarios, los seres humanos ya observaban el cielo para orientarse, medir el paso del tiempo y comprender el mundo que les rodeaba. Aunque los eclipses eran fenómenos impredecibles para la mayoría de las sociedades prehistóricas, la observación de los ciclos del Sol y la Luna permitió desarrollar los primeros calendarios y sentó las bases del conocimiento astronómico que surgiría siglos después.
Catedrático de Prehistoria
Universitat de València (UV)
Investiga cómo las sociedades prehistóricas utilizaron la observación del cielo para comprender su entorno y adaptarse a los cambios ambientales.
Podemos predecir un eclipse con siglos de antelación. Las matemáticas lo hacen posible.
Detrás de cada fenómeno astronómico hay ecuaciones. Las matemáticas son el lenguaje con el que la naturaleza describe sus propias reglas, y sin ellas sería imposible calcular órbitas, detectar ondas gravitatorias o simular el comportamiento del universo en un ordenador. Este bloque reúne a investigadores que trabajan en los límites del cálculo numérico y la modelización matemática, allí donde los problemas son tan complejos que incluso los ordenadores más potentes del mundo necesitan nuevos algoritmos para resolverlos.
El número de partículas del universo observable es del orden de un uno seguido de 80 ceros.
No podemos reproducir todo el Universo en un ordenador: contiene una cantidad inmensa de información y fenómenos que ocurren a escalas muy diferentes. Pero sí podemos crear modelos matemáticos que imitan cómo funciona una parte de la realidad. Gracias a ellos es posible estudiar órbitas, fluidos o materiales, hacer predicciones y comprender mejor las leyes que gobiernan la naturaleza.
Catedrático de Matemática Aplicada
Universidad CEU Cardenal Herrera
Desarrolla modelos matemáticos que permiten simular y comprender fenómenos complejos de la naturaleza.
Las ondas gravitatorias que detectamos actualmente deforman el espacio-tiempo en el entorno de los detectores terrestres menos de una milmillonésima parte del tamaño de un átomo.
Detectar una onda gravitatoria exige combinar física, tecnología y matemáticas. Los interferómetros láser miden deformaciones del espacio-tiempo increíblemente pequeñas, mientras que complejos modelos matemáticos permiten distinguir esas señales del ruido y reconstruir qué ocurrió. Gracias a ello podemos descubrir cómo eran los agujeros negros antes de fusionarse e incluso comprobar que la Teoría de la Relatividad de Einstein sigue describiendo correctamente el Universo.
Profesora Titular de Matemática Aplicada
Universitat de València (UV)
Desarrolla modelos matemáticos que permiten interpretar las ondas gravitatorias y estudiar los fenómenos más extremos del Universo.
El ligero tambaleo de la Tierra puede medirse con una precisión de milésimas de segundo de arco.
Aunque nos parezca un movimiento constante, la Tierra cambia ligeramente la velocidad a la que gira y también experimenta un pequeño «bamboleo» sobre su eje de rotación. Los científicos utilizan modelos matemáticos y observaciones espaciales para medir estos movimientos con una precisión extraordinaria. Estos cálculos permiten mantener sincronizados sistemas como el GPS, la navegación por satélite o las telecomunicaciones, que dependen de conocer la posición exacta de la Tierra en cada instante.
Catedrático de Matemática Aplicada
Universidad de Alicante (UA)
Desarrolla modelos matemáticos que describen el movimiento y la orientación de la Tierra con gran precisión.
Todo lo que sabemos del universo nos ha llegado en forma de luz. Pero verla bien no es tan sencillo como parece.
La luz es el mensajero universal de la astronomía: nos habla de la composición de las estrellas, de la expansión del universo, de la existencia de planetas lejanos. Pero entre la luz que existe y la luz que percibimos hay un sistema extraordinariamente complejo: el ojo humano, el cerebro, la física de la óptica. Durante un eclipse, ese sistema se enfrenta a condiciones inusuales —cambios bruscos de intensidad, de espectro, de color— que revelan cómo construimos visualmente el mundo y cuáles son sus límites. Ver un eclipse también es un acto científico.
Lo que ves durante un eclipse depende de cómo tu cerebro interpreta la luz, no solo de la luz.
Durante un eclipse, nuestra forma de ver cambia a medida que disminuye la luz. En un eclipse parcial seguimos utilizando los conos de la retina, que nos permiten distinguir los colores. Pero si la oscuridad aumenta, entran en acción los bastones, especializados en la visión nocturna. Además, cada persona interpreta la información visual de forma distinta, por lo que nadie percibe exactamente el eclipse de la misma manera.
Profesora Titular de Óptica
Universidad de Alicante (UA)
Investiga cómo el ojo y el cerebro trabajan juntos para construir la imagen que percibimos del mundo.
El daño en la retina por mirar el Sol ocurre en menos de una décima de segundo.
Las gafas de sol reducen el deslumbramiento, pero no bloquean la intensa radiación del Sol y pueden favorecer lesiones en la retina sin que la persona sienta dolor. Para observar un eclipse de forma segura solo deben utilizarse gafas certificadas con la norma ISO 12312-2 o filtros solares específicos para astronomía. Si no disponemos de ellos, una cámara estenopeica permite seguir el eclipse sin mirar directamente al Sol.
Profesora Titular del Departamento de Óptica, Farmacología y Anatomía
Universidad de Alicante (UA)
Estudia cómo la luz afecta a nuestra visión y cómo proteger los ojos frente a la radiación solar.
Los láseres más rápidos del mundo emiten pulsos de luz de femtosegundos.
Los láseres de femtosegundo emiten pulsos de luz tan breves que permiten observar procesos invisibles para cualquier otra tecnología, como el movimiento de los electrones o la formación de enlaces químicos. Gracias a esta precisión también se utilizan en cirugía ocular, fabricación de materiales avanzados y desarrollo de nuevas tecnologías más eficientes y sostenibles.
Catedrática de Óptica
Universitat Jaume I (UJI)
Desarrolla tecnologías basadas en láseres ultrarrápidos para estudiar la materia y crear nuevos materiales.
Todo lo que sabemos del universo nos ha llegado en forma de luz. Pero verla bien no es tan sencillo como parece.
Satélites que detectan metano a partes por billón, radares que ven a través de las nubes, sensores que miden el nivel del mar con precisión milimétrica desde 800 kilómetros de altura. La observación remota de la Tierra ha transformado nuestra capacidad para estudiar el planeta en tiempo real y a escala global. Los investigadores de este bloque combinan física, matemáticas, ingeniería e inteligencia artificial para interpretar los datos que llegan desde el espacio y convertirlos en conocimiento útil sobre el clima, el territorio, los recursos y los riesgos que enfrentamos.
Una columna de sedimentos es un libro que permite conocer los climas y paisajes del pasado
La Tierra ha ido guardando su propia historia en sedimentos, hielos, corales, cuevas y anillos de los árboles. Estas pistas permiten a los científicos reconstruir cómo eran el clima, los paisajes y el nivel del mar hace miles o incluso millones de años. Como si fueran investigadores forenses, interpretan esas evidencias para comprender cómo ha cambiado nuestro planeta a lo largo del tiempo.
Profesora Titular del Grado en Ciencias del Mar e investigadora del IMEDMAR-UCV
Universidad Católica de Valencia (UCV)
Reconstruye la historia climática de la Tierra a partir de las huellas que han quedado conservadas en la naturaleza.
Los modelos de IA climática ya predicen olas de calor con 2 semanas de antelación y un 80% de precisión, tiempo suficiente para salvar vidas.
En realidad, ya lo hacemos. Los modelos de inteligencia artificial ayudan cada día a elaborar las predicciones meteorológicas que utilizamos para planificar nuestras actividades. Ahora esa misma tecnología también permite analizar millones de datos obtenidos por satélites para anticipar los efectos del cambio climático, detectar anomalías y mejorar las previsiones sobre cómo evolucionará nuestro planeta.
Catedrático de Ingeniería Electrónica
Universitat de València (UV)
Desarrolla sistemas de inteligencia artificial capaces de interpretar los datos que los satélites envían sobre la Tierra.
Detectamos metano en el aire con precisión de partes por billón, desde el espacio.
Los satélites pueden detectar desde el espacio grandes fugas de metano, uno de los gases que más contribuyen al calentamiento global. Como permanece relativamente poco tiempo en la atmósfera, localizar y reducir estas emisiones permite frenar el calentamiento de forma más rápida que actuando únicamente sobre otros gases como el dióxido de carbono.
Catedrático de Física Aplicada
Universitat Politècnica de València (UPV)
Utiliza satélites para localizar emisiones de metano y estudiar cómo cambian la atmósfera y el clima.
El nivel medio global del mar no solo está aumentando, sino que lo hace cada vez más rápido: la tasa ha crecido más de un 30 % en las últimas dos décadas.
Los satélites miden con enorme precisión la distancia que los separa de la superficie del océano mientras conocen en todo momento su propia posición en el espacio. Combinando ambas medidas es posible calcular el nivel del mar con una precisión extraordinaria y seguir su evolución a escala global, una información esencial para comprender el cambio climático.
Catedrática de Matemática Aplicada
Universidad de Alicante (UA)
Estudia cómo cambia la Tierra utilizando mediciones de alta precisión obtenidas por satélites.
La técnica VLBI mide el tiempo que tardan en llegar las señales desde los confines del universo. Y calcula la rotación de la Tierra con una precisión de millonésimas de segundo (10 μs).
La Tierra no gira siempre exactamente a la misma velocidad. Para medir esas pequeñas variaciones, los científicos utilizan señales procedentes de cuásares, algunos de los objetos más lejanos del Universo, que actúan como puntos de referencia. Gracias a estos cálculos se ajustan los sistemas de navegación por satélite, las telecomunicaciones y otras tecnologías que utilizamos cada día.
Investigadora del Departamento de Matemática Aplicada e Ingeniería Aeroespacial
Universidad de Alicante (UA)
Calcula con precisión la posición y la rotación de la Tierra utilizando señales procedentes de los confines del Universo.
Todos los mapas del mundo mienten. El tuyo también. Y hay una razón matemática inevitable para ello.
Transformar la superficie curva de la Tierra en un mapa plano siempre implica deformar algo: las distancias, las áreas o las formas. Por eso, la trayectoria de un eclipse puede parecer diferente según el mapa que consultemos. Comprender estas distorsiones permite elaborar mapas mucho más precisos y representar con mayor fidelidad fenómenos que ocurren sobre nuestro planeta.
Profesor de Geomática
Universitat Politècnica de València (UPV)
Investiga cómo medir y representar la Tierra con la máxima precisión posible.
Un dron volando a 120 metros puede cartografiar en horas lo que antes tardaba semanas en medirse sobre el terreno.
Hace solo unas décadas, cartografiar un territorio requería semanas de trabajo sobre el terreno. Hoy, un dron equipado con sensores y conectado a satélites puede obtener mapas con precisión centimétrica en apenas unas horas. Esta tecnología se utiliza en agricultura, gestión de emergencias o conservación del patrimonio. Pero para lograr esa precisión, el dron necesita conocer su posición en todo momento gracias a las señales que recibe de los satélites.
Director del Máster Universitario en Sistemas de Aeronaves no Tripuladas y Tecnologías Asociadas.
Universitat Politècnica de València (UPV)
Investiga las aplicaciones de los drones en geomática y los sistemas de navegación por satélite para la observación y gestión del territorio.
Para ver lo que nunca ha sido visto, primero hay que inventar el instrumento que lo haga posible.
Un telescopio sumergido a 3.500 metros bajo el Mediterráneo. Un radar espacial que observa la Tierra de noche y a través de las nubes. Materiales que resisten el vacío y la radiación del espacio. La exploración del universo y del planeta exige tecnologías que en muchos casos no existían y que hay que diseñar, construir y poner a prueba desde cero. Este bloque reúne a ingenieros y físicos que trabajan en el límite entre la ciencia y la tecnología, desarrollando los instrumentos que harán posible la astronomía y la observación terrestre del futuro.
Un radar espacial puede observar la Tierra de día, de noche y con nubes.
A diferencia de una cámara, un radar no necesita la luz del Sol para «ver». Envía pulsos de ondas de radio y analiza el eco que regresa tras reflejarse en la superficie terrestre, igual que hacen los murciélagos para orientarse mediante el sonido. Gracias a ello puede obtener imágenes de día, de noche e incluso cuando hay nubes, lluvia o niebla.
Profesora e investigadora especializada en radar y teledetección
Universitat Politècnica de València (UPV)
Desarrolla tecnologías radar que permiten observar la Tierra desde el espacio en cualquier condición meteorológica.
El telescopio más insólito del mundo está a 3.500 metros bajo el mar Mediterráneo.
Los neutrinos son partículas capaces de atravesar planetas enteros sin apenas interactuar con la materia, lo que los convierte en mensajeros únicos del Universo. Para detectarlos necesitamos un lugar muy oscuro, transparente y protegido del resto de partículas. El fondo del mar Mediterráneo reúne esas condiciones y permite registrar los diminutos destellos de luz que producen cuando, de forma excepcional, chocan con un átomo.
Catedrático de Física Aplicada
Universitat Politècnica de València (UPV)
Desarrolla un telescopio submarino capaz de estudiar el Universo a través de los neutrinos.
Un fallo invisible que puede destruir un satélite desde dentro en un micro segundo.
Antes de lanzar un satélite es necesario recrear en el laboratorio las mismas condiciones que encontrará en el espacio: vacío, radiación y temperaturas extremas. Así es posible comprobar cómo responden sus materiales y componentes electrónicos, detectar posibles fallos y garantizar que funcionarán correctamente durante años en órbita.
Profesor e investigador del Departamento de Física Aplicada y Electromagnetismo
Universitat de València (UV)
Investiga materiales y tecnologías que hacen más seguros y fiables los satélites.
Los satélites pueden sufrir descargas eléctricas o daños por radiación
Sí. Durante el lanzamiento y también una vez en órbita, los satélites pueden sufrir descargas eléctricas capaces de dañar sus sistemas electrónicos o incluso dejarlos fuera de servicio. Comprender estos fenómenos permite diseñar componentes más resistentes y garantizar que las comunicaciones espaciales sean cada vez más seguras y fiables.
Catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones
Universidad de Alicante (UA)
Desarrolla tecnologías que hacen más seguras y eficientes las comunicaciones por satélite.
El primer CubeSat de la Comunitat Valenciana cabe en una mochila. Y puede orbitar la Tierra.
Un CubeSat es un satélite en miniatura que sigue un estándar muy concreto: una unidad básica de 10×10×10 centímetros y aproximadamente un kilogramo de masa. Durante décadas, poner un satélite en órbita era algo reservado a grandes agencias espaciales y presupuestos millonarios. Hoy, una universidad puede desarrollar uno en pocos años y con un coste radicalmente menor. Eso no significa que sea simple: la miniaturización exige resolver problemas de ingeniería muy complejos, especialmente en los sistemas de comunicación, que deben funcionar con muy poca potencia y resistir el vacío, la radiación y los ciclos térmicos extremos del espacio. En la Comunitat Valenciana ya existe el primero: PoliTech-1, desarrollado en la UPV.
Catedrático del Departamento de Comunicaciones
Universitat Politècnica de València (UPV)
Diseña sistemas de radiofrecuencia para satélites y trabaja en el desarrollo de pequeñas plataformas espaciales desde la Comunitat Valenciana.
Las comunicaciones espaciales están expuestas a un medio de transmisión hostil como es el Espacio
Por ondas electromagnéticas a frecuencias de microondas, que pueden atravesar fácilmente el medio hostil que separa el satélite de sus usuarios terrestres. Entre ellos las grandes distancias, que implican transmitir potencias de radiofrecuencia muy elevadas, así como las condiciones de vacío o niveles de presión crítica. Estas circunstancias originan serios problemas de interferencias electromagnéticas (intermodulación pasiva) y descargas de radiofrecuencia (multipactor y corona), que es necesario validar de forma experimental en laboratorios especializados como el de Alta Potencia en Radiofrecuencia del Consorcio Espacial Valenciano y la Agencia Espacial Europea ubicado en la UPV.
Director gerente
Consorcio Espacial Valenciano (VSC)
Gestiona con la Agencia Espacial Europea el Laboratorio Europeo de Alta Potencia en Radiofrecuencia y el Laboratorio Europeo de Materiales de Alta Potencia para Espacio donde se estudian los fenómenos relacionados con la alta potencia en radiofrecuencia que pueden afectar las comunicaciones de los satélites.
El brillo del cielo nocturno aumenta aproximadamente un 10 % cada año debido a la contaminación lumínica.
Cuando iluminamos el suelo, parte de esa luz se dispersa hacia la atmósfera y crea un resplandor que hace desaparecer las estrellas del cielo nocturno. Este fenómeno, conocido como contaminación lumínica, dificulta la observación del Universo y también altera los ritmos biológicos de las personas y de muchas especies animales. Proteger la oscuridad natural no solo nos permite volver a contemplar el firmamento, sino también conservar ecosistemas y mejorar nuestra calidad de vida.
Astrónomo y técnico superior de investigación
Universitat de València (UV)
Estudia cómo la contaminación lumínica afecta a la observación del cielo, la biodiversidad y nuestra relación con el Universo.
Un eclipse dura minutos. Para muchos seres vivos, esos minutos lo cambian todo.
Los seres vivos llevamos millones de años sincronizados con el Sol: nuestros relojes biológicos, nuestros patrones de comportamiento, nuestras formas de comunicarnos dependen de la luz de una manera mucho más profunda de lo que imaginamos. Un eclipse interrumpe esa sincronía de golpe, en pleno día, y la respuesta de los animales, las plantas y los ecosistemas revela hasta qué punto el Sol está tejido en el funcionamiento de la vida. Los investigadores de este bloque estudian esos mecanismos invisibles que la oscuridad momentánea de un eclipse pone súbitamente al descubierto.
En algunos lagos antárticos hay vida a bajo cero y en total oscuridad.
Aunque solemos asociar la vida a la luz del Sol, existen lugares donde nunca llega la luz y, aun así, los seres vivos encuentran la forma de obtener energía. Estudiar estos ecosistemas extremos ayuda a comprender hasta dónde puede adaptarse la vida en nuestro planeta y abre la puerta a imaginar que también podría existir en otros mundos, como Europa, una de las lunas de Júpiter.
Catedrático de Ecología
Universitat de València (UV)
Investiga cómo sobreviven los seres vivos en algunos de los ecosistemas más extremos de la Tierra.
Tus células saben qué hora es. Sin reloj, sin ventana, sin luz exterior.
Todos los seres vivos poseen un reloj interno que se sincroniza cada día gracias a la luz del Sol. Durante un eclipse total, la oscuridad repentina puede hacer que algunos animales interpreten que ha llegado la noche antes de tiempo. Estudiar cómo reaccionan ayuda a comprender cómo funcionan los relojes biológicos y cómo se adaptan a cambios inesperados del entorno.
Catedrático de Genética
Universitat de València (UV)
Estudia cómo los seres vivos utilizan la luz para sincronizar sus relojes biológicos.
Los lagartos se comunican con colores que los humanos somos incapaces de ver.
Muchos animales utilizan la luz y el color para comunicarse, encontrar pareja o detectar amenazas. En las lagartijas, algunas de estas señales incluyen colores ultravioleta que los seres humanos ni siquiera podemos ver. Cuando un eclipse oscurece el cielo de forma repentina, esa comunicación puede alterarse y revelar cómo los animales perciben y responden a un cambio tan extraordinario.
Catedrático de Zoología
Universitat de València (UV)
Investiga cómo los animales utilizan la luz y el color para comunicarse y adaptarse a su entorno.
No todas las semillas necesitan luz para germinar. Algunas solo lo hacen cuando están completamente a oscuras.
Aunque las plantas necesitan la luz del Sol para realizar la fotosíntesis, sus semillas no siempre la necesitan para germinar. Algunas especies incluso solo germinan en la oscuridad. En ecosistemas como las dunas litorales, la oscuridad indica que la semilla está enterrada a la profundidad adecuada, donde la arena conserva mejor la humedad. Es una estrategia que aumenta sus posibilidades de sobrevivir en ambientes donde el agua escasea.
Personal investigador en formación
Jardí Botànic de la Universitat de València (UV)
Investiga cómo conservar las plantas silvestres más raras y amenazadas de la Comunitat Valenciana.

46530 Pl. Rosa dels Vents s/n
PUZOL, VALENCIA
EMPLAZAMIENTO: URBANO
AFORO: 1.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SÍ
NO
SÍ
NO
SÍ
SÍ

Sierra del Negrete
UTIEL, VALENCIA
EMPLAZAMIENTO: RURAL
AFORO: 2.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SÍ
SÍ
NO
NO
NO
NO

C-100, Camí de les Serrades
12160 BENASSAL, CASTELLÓN
EMPLAZAMIENTO: RURAL
AFORO: 1.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
NO
NO
NO
SI
SI
SI

Av. Mediterrània 85
12530 BURRIANA, CASTELLÓN
EMPLAZAMIENTO: URBANO COSTERO
AFORO: 10.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SÍ
SÍ
NO
SÍ
SÍ
SÍ

3 Kilómetros de playa de la Ciudad de Castellón
(Desde el Planetario hasta la Playa del Serradal).
EMPLAZAMIENTO: RURAL
AFORO: 1.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ

Parking Disuasorio
PEÑÍSCOLA, CASTELLÓN
EMPLAZAMIENTO: URBANO
AFORO: 5.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SI
SI
SI
SI
SI
SI

Carrer Figueroles d’Alcalaten
12118 LES USERES, CASTELLÓN
EMPLAZAMIENTO: URBANO
AFORO: 2.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ

Barrio del Losar
12150 VILAFRANCA DEL CID, CASTELLÓN
EMPLAZAMIENTO:rural
AFORO: 1.000 pers
APARCAMIENTO:
ADAPTADO PARA MOBILIDAD REDUCIDA:
POSIBILIDAD DE PERNOCTA:
AVITUALLAMIENTO:
BAÑOS:
ILUMINACIÓN:
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ
SÍ